“Una vez más pensé que por qué no escribo un libro que se titule algo así como Breve viaje sentimental por mi biblioteca. y es que hay días en que no tengo ganas de leer pero sí de releer, o más bien de hojear, de pasearme entre mis libros y buscar en ellos fragmentos subrayados o anotados, lo cual equivale en efecto a hacer un viaje sentimental por mi pasado imaginario, por mi memoria de lector.” pp. 114-115
“...había devorado cientos y cientos de novelas policíacas y del Oeste, muchas de un tirón, porque entonces yo no me cansaba de leer, y otros muchos libros legados de aquí y de allá, y sobre todo de la biblioteca de una vecina del tercero que era viuda de un alto funcionario de Hacienda, doña Sara, y que fue además la primera de todo el inmueble en tener televisión.” p.122
“La televisión, la biblioteca, los huéspedes, todo era prometedor y excitante en aquel lugar.” p.123
“Total, que yo llegaba con sigilo y veía el partido con el volumen muy bajo o entraba de puntillas en la biblioteca y elegía un libro al azar. Supongo que era una biblioteca disparatada, donde alternaban autores de lo más variopinto. ¿Qué libros había allí? Imposible acordarse,…” p.124
“Como muchos pergaminos que se quemaron en la biblioteca de Alejandría, también ese humilde discurso se perdió para siempre.” p.209
Luis Landero El balcón en invierno. Ed. Tusquets.(4ª edición) 2014. Colección andanzas
Aportado por Transi Villar

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