domingo, 12 de noviembre de 2017

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"..., y el pequeño piso que Don Marx compartía con la tía Mildred en la Perry Estret de Greenwich Village estaba lleno de libros, más de los que Ferguson había visto en un lugar distinto de una biblioteca o un librería, libros por todas partes, en estantería alineadas en las paredes de las tres habitaciones, amontonados en mesas, sillas y encima de los armarios, y no solo estaba hechizado Ferguson por aquel fantástico desorden, sino que el mero hecho de que existiera un apartamento así servía para demostrar que en este mundo había otras formas de vivir diferentes de la que el conocía, porque la de sus padres no era la única." páxina 107

"El nivel económico de la familia había descendido un poco, pero ¿quien en su sano juicio perdería el sueño por apretarse un poco el cinturón? Un libro de la biblioteca pública era el mismo que se compraba en la librería, el tenis seguía siendo el mismo deporte ya se jugara en las pistas municipales o en un club privado, y los bistecs y las hamburguesas procedían de la misma vaca,..." páxina 128

"Un año antes de eso, el clan Adler había vivido su primer divorcio, la inexplicable ruptura de la tía Mildred y el tío Paul, que siempre habían parecido hechos el uno para el otro, una pareja de parlanchines ratones de biblioteca que llevaban nueve años casados sin aparentes conflictos ni traiciones y de pronto lo daban todo por terminado, la tía Mildred se mudaba a California para incorporarse al Departamento de Ingles de Stanford y el tío Paul ya no eratío de Ferguson." páxina 239

4 3 2 1 de Paul Auster, Seix Barral, 2017. Aportado por Anxo

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La gota de oro

Dócilmente, Idriss se puso a la tarea. Mage se dirigió hacia su biblioteca. Sacó un álbum ilustrado, volvió a sentarse frente a Idriss y se cambió de gafas. Después se puso a leer en voz alta.                                           
páx 170

La gota de oro; Michel Tournier. Ed. Alfaguara. 1988. Aportado por JMV

jueves, 2 de noviembre de 2017

Delirio

Ella, a su vez, le preguntó por Tom, sobre el que siempre había pensado que en cualquier momento saldría algo malo de él, una mala noticia, y Shaul le habló de los estudios de matemáticas que estaba realizando en la Sorbona y de las muchas becas que le habían concedido, aunque se cuidó mucho de no dejar traslucir ni lo orgulloso ni lo contento que estaba de Tom, y mientras hablaba, Esti se imaginaba a Tom sentado en alguna tenebrosa biblioteca, con la cabeza, demasiado grande, poniendo en peligro el hilillo, que tenía por cuello, y quiso preguntar algo pero después pensó que mejor no. Pág. 40

Delirio/David Grossman. Editorial Lumen 2011. Aportado por Lola/Madrid

jueves, 26 de octubre de 2017

El mapa de los buenos momentos

"Después señaló la biblioteca y la librería, aún sin salir del barrio. Dos lugares llenos de encanto.

Sus encargados le descubrieron infinidad de libros que le hicieron sentir multitud de emociones.

Aquellas estanterías guardaban verdaderos tesoros."

El mapa de los buenos momentos de Fran Nuño e Zuzanna Celej. Ed. Cuento de luz no 2016. Aportado por Anxo


miércoles, 25 de octubre de 2017

Historia del desorden

Paso largas horas en la biblioteca, devoro cuanto libro o vídeo cae en mis manos y, lo que es más importante, disfruto enormemente.      páx. 221

El miércoles pasé la tarde en la biblioteca, sumergido en el estudio del sistema migratorio del albatros negro. Qué gran relajación.       páx. 229

Necesitaba pensar. Me despedí de Gloria lamentando una vez más la confusión del anillo y me fui a la Biblioteca Nacional. No conozco un sitio más adecuado si uno anda buscando un poco de paz.                                     páx 321

Historia del desorden, Enrique Hériz. Ed. Edhasa. 2010. Aportado por JMV

jueves, 19 de octubre de 2017

El hijo cambiado

Entraron a un vestíbulo largo y espacioso al fondo del cual empezaba una escalera. 
Eso de ahí es la biblioteca, dijo Walker. Luego bajaremos a tomar un cóctel.
Pearl miró al interior y vio una gran chimenea con una pesada repisa de roble, varias sillas de aspecto cómodo y unas alfombras rojas y rosadas. En una esquina había dos chicos jugando con un tablero.   Pág. 56-57

Abajo en la biblioteca, Walker le preparó una copa en el mueble bar. A Pearl la hacía feliz la felicidad y audacia de los otros. Walker le tendió el vaso, e inmediatamente, ella dio un sorbo. Pág. 59

En esos momentos, Pearl hacia voto de beber más o menos. Se iba a su cuarto y se cepillaba los dientes. Se iba a la biblioteca a jugar al Cluedo con Trip y Peter.  Pág. 164

Eres peor que los niños, suspiro Miriam. Mira cómo has puesto la cocina.
Pearl se fue a la biblioteca, donde estaba el mueble bar. La alfombra oriental que había delante del armarito de las bebidas estaba hecha jirones.  Pág. 179

Salió de la biblioteca y empezó a subir cautelosamente las escaleras, con cuidado de no tropezar ni derramar el vaso. El la pared había un alfabeto hecho con ramitas contrahechas pegadas a una plancha de yeso.   Pág. 180

Cruzó la cocina en dirección al llanto del bebé y encontró a Angie en la biblioteca, apretujada bajo los cojines del sofá. Angie lloraba como si algo la desgarrara por dentro.  Pág. 262

El hijo cambiado/ Joy Williams.  Ediciones Alpha Decay, S. A. 2017. Aportado por Lola/Madrid

domingo, 15 de octubre de 2017

El engaño Hemingway

"-Sí, he ido a la biblioteca. Los tipos que hicieron los diarios de Hitler... demonios, nadie había visto jamás un diario de Hitler. Sólo estudiaron su letra en cartas y cosas así, y luego dictaron lo que hizo día tras día."  páx 33

"-¿Hace demasiado calor en Florida?
-Es peor aquí -dijo John, estrechando su mano-. Tuve que venir para consultar la Biblioteca JFK un par de días.
-¿Esa colección de Hemingway? -Indicó una silla." páx 53

"Los investigadores de Hemingway tienen un refugio en las afueras de Boston, la Colección Hemingway de la Biblioteca John F. Kennedy de la Universidad de Massachusetts. Es una sala triangular con una pared dominada por un ventanal que asoma a la bahía de Boston y al mar." páx 59

"Luego se dirigió a la biblioteca y encontró una guía de teléfonos de Brunswick."  páx 66

"Castle no sabía escribir a máquina, pero después de varios años trabajando en la biblioteca de la prisión, era bastante bueno con dos dedos. Escribió "No por mucho madrugar amanece más temprano" varias veces." páx 115

El engaño Hemingway; Joe Haldeman. Ed¡ciones B S.A. 2008. Aportado por JMV