sábado, 16 de febrero de 2019

Con la misma moneda

No recuerdo a cuántos cirujanos vi; acabaron convirtiéndose en un revoltijo de edades, tamaños, honorarios y nacionalidades diferentes. Algunos se enfadaron, otros se quedaron consternados, anonadados y los demás me recomendaron que acudiese a un psiquiatra.
Así pues, fui a la biblioteca, saqué unos cuantos libros de medicina y me encerré en el apartamento para fabricar, con partes iguales de verdad y mentira, un cuadro clínico que resultara convincente. Pág. 166

Con la misma moneda. Verity Bargate. Alba Editorial., s. l. u., 2018. Aportado por Lola

El hombre de la dinamita

Muchas mañanas después, Oskar sigue buscando en la periódico información que le confirme que también han descubierto el sabotaje numérico, pero no encuentra nada, así que un día va al ayuntamiento y ve que los planos han desaparecido y los han sustituido por una exposición fotográfica de una biblioteca recién inaugurada en la ciudad. Pág. 185

El hombre de la dinamita. Henning Mankell. Tusquets Editores, S. A., 2018. Aportado por Lola

viernes, 8 de febrero de 2019

Crímenes

Más tarde, esa misma noche, Tackler estaba sentado a solas en la biblioteca. En la pantalla que había mandado instalar en la librería se proyectaba una película casera muda. La había pasado de una cámara de Super 8 a vídeo. Las imágenes estaban sobreexpuestas. Pág. 49. El violonchelo.

A los diez años había aprendido por su cuenta estocástica, cálculo integral y geometría analítica con un libro de texto que había sustraído de la biblioteca de la sala de profesores. Pero en los exámenes calculaba cuántos de esos ejercicios ridículos debía resolver mal para que le pusieran un suficiente pelado que no llamara la atención. Pág. 60. El erizo.

La impresión de las imágenes grabadas por la cámara de vídeo estaba sobre la mesa de la biblioteca del bufete. Boheim había sido captado con una nitidez pasmosa. Era como un folioscopio en seis imágenes. Boheim acciona con la mano izquierda el dispositivo de salida. La barrera se abre. El coche pasa por delante de la cámara. Pág. 105. Summertime.

Crímenes. Ferdinand Von Schirach. Ediciones Salamandra, 2011. Aportado por Lola

Dibujar una isla. La casa prometida

La casa da a un jardín silvestre.
La casa es lecho y biblioteca.
La casa da al sosiego
y a las manzanas compartidas.
La casa son tus senos
que me estremecen al amanecer,
al ecuador de las insinuaciones,
al sur de la visión parcial
de ese tatuaje
que atraviesa tu vientre
y hace que el deseo
sea un aplazamiento
solemne, tembloroso,
un cuarzo hexagonal
a punto de alcanzar la transparencia. Pág. 63 

Dibujar una isla. La casa prometida. Verónica Aranda. Reino de Cordelia, S. L. 2017. Aportado por Lola

¡¿Y para que sirve un libro?!

Ningún método le parecía seguro. Entonces pensó que a veces las cosas más simples son las que dan mejor resultado y pasan desapercibidas. Por eso se dirigió a su biblioteca y de los estantes abarrotados sacó un grueso libro de recetas de cocina. Cocina tradicional alemana. Un libro así no podía llamar la atención a nadie. Páxina 55
¡¿Y para que sirve un libro?! De Alfredo Gómez Cerdá. SM no 2011. Aportado por Anxo

viernes, 1 de febrero de 2019

Los mares del Sur

Charo también bebió mientras Carvalho enmendaba sus fustrados forcejeos en la chimenea y encendía un impresionante fuego con la ayuda de un libro que había seleccionado de su mellada bibliotecaMaurice de Forster.

- [...] Le llegaron a proponer hasta una universidad. O la propuso él, no recuerdo. Imagínate: editoriales, revistas, bibliotecas, donaciones, fundaciones. [...]

Pasó Carvalho a un salón biblioteca con mesa de despacho que parecía un trono isabelino para los codos de un intelectual escribiente con pluma de ave.

-Casi nunca. En invierno encendía el fuego en la chimenea y leía algunas veces al lado de la lumbre. Lo conservaba así por el valor que tiene cada una de las cosas que contiene. En la biblioteca sólo hay volúmenes antiguos. El más moderno es del año 1912.

Tiró al cubo de la basura toda la correspondencia comercial que halló en el buzón, encendió la chimenea con La Filosofía y su Sombra, de Eugenio Trias, calculando que debía dosificar un poco la lenta quema de su biblioteca.

Los mares del Sur; Manuel Vázquez Montalbán. Ed. Planeta, 1979. 
Páxinas 33, 47, 54, 55 e 91. Aportado por JMV

miércoles, 30 de enero de 2019

El joven Frank, arquitecto

Construyeron edificios de todas las formas y tamaños. Altos, anchos, redondos y uno hecho de galletas de chocolate.
"Eddie, ¡no te comas la  biblioteca!" dijo el joven Frank. "Y vuelve a tu silla, por favor"

El joven Frank, arquitecto de Frank Viva publicado por SM no 2016. Aportado por Anxo.