jueves, 11 de enero de 2018

Por último, el corazón

-No puedo esperar- le contestó Max, y era verdad, no podía esperar, y como él no podía esperar, Charmaine tampoco. Era como la contraportada de la novela más morbosa de la limitada biblioteca de Positrón. Arrasada. Embriagada de deseo. Como un ciclón. Gemidos desesperados. Todo eso. Charmaine nunca había experimentado esa fuerza, esa energía que llevaba dentro. Había pensado que sólo era algo que aparecía en los libros o en la televisión, o algo que le ocurría a otra gente. Pág. 81

Por último, el corazón, Margaret Atwood. Ediciones Salamandra, 2016. aportado por Lola.

viernes, 5 de enero de 2018

El diamante de Jerusalén

-(...) Un bibliotecario coloca una pizca de polvo de estos recipientes en sobres que se despachan como cartas certificadas a las nuevas iglesias de todo el mundo. Según el derecho canónico, estos restos deben guardarse en el altar de cada iglesia.                                páx 90

-(...) la biblioteca contenía unos diez mil volúmenes, muchos de los cuales eran manuscritos antiguos, incluido un ejemplar del famoso Codex Sinaiticus.  páx 236

-¿Habla inglés?
-Un poco.
-¿Existe alguna posibilidad de visitar la biblioteca?
-Casualmente yo soy el bibliotecario. Me llamo Pater Haralambos.      páx 241.

El diamante de Jerusalén; Noah Gordon. Ediciones B, 1993. Aportado por JMV

lunes, 1 de enero de 2018

El libro de los Baltimore

"Había descubierto  hacía poco la magia del motor de búsqueda de Google y tecleaba a mansalva las preguntas que le pasaban por la cabeza. La magia de los algoritmos le causaba un efecto particular a ese profesor de universidad que se había pasado buena parte de su vida en las bibliotecas buscando referencias". Páxina 20

"Aquella historia del colon me tenía obsesionado. Consultaba regularmente los diccionarios médicos de la biblioteca municipal, acechando con aprensión los primeros síntomas de la enfermedad. Me decía que si no la padecía, era porque quizá fuera diferente, diferente como un Baltimore." Páxina 40

"Colleen le prestó el coche y fue al campus a última hora de la tarde. Había intentado llamar a Hillel sin conseguirlo. Seguramente estaría estudiando en la biblioteca." Páxina 300.

"Luego le tocó a Woody preguntarle lo mismo, un día que estaban Alexandra y él en la biblioteca:
-¿Que piensas de Hillel?
-Cosas buenas, ¿por qué?
-Sientes algo por él?
-Pero bueno, ¿por qué me preguntas eso?
-Por nada. Es solo que parecéis muy unidos." Páxina 312


El libro de los Baltimore, de Joël Dicker, publicado en Alfaguara no2016. Aportado por Anxo

lunes, 25 de diciembre de 2017

El crimen del conde Neville

""Esa profecía me recuerda algo", pensó Henri. De repente se acordó de un cuento de Oscar Wild que contaba una historia parecida. La biblioteca del Pluvier esta tan desordenada que encontrar un libro allí era un milagro." páxina 26

El crimen del conde Neville de Amélie Nothomb publicado por Anagrama no 2017. Aportado por Anxo


jueves, 14 de diciembre de 2017

Greta en su laberinto (Una ópera rock)

Greta se quedó de pie mirando el contenido de la biblioteca, libros altos y largos, diminutos y gruesos que se disputaban las tablas de madera. Los tocaba con un dedo de arriba abajo y leía sus títulos: La tierra, baldía, Altazor, El amor loco. Luego husmeó entre los los cuadernos apilados en el suelo.   Pág. 106

Allí llegó Greta de mañana. Llevaba en el bolsillo un libro de la biblioteca de Funnel donde se escanciaban palabras que le parecieron hermosas: "la hidra, universo retorcido de estrellas recamadas...". Sentada en medio de la plaza junto a la mujer con el rostro lleno de verrugas empezó a leer.  Pág. 109

Durante días, Jon y Gabriel, desde su rincón de la biblioteca, me recibían sin hablar como quien saluda el proceso de putrefacción, lento pero inevitable, del fruto caído. Pág. 247

Día tras día, la muchacha recorre sola las torres de documentación de Agar, habla con bibliotecarios de sonrisa macilenta y busca, busca. Pero nunca encuentra.  Pág. 277 - 278

Greta en su laberinto (Una ópera rock) de Blanca Riestra. Alianza Editorial, S. A.,  2016
Aportado por Lola

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Newton y el falsificador

Todo parece un disparate, el fruto de un delirio febril. Ésta vino a ser la conclusión que sacaron los síndicos de la biblioteca de la Universidad de Cambrige que en 1888 rechazaron la donación por parte del conde de Portsmouth de todo un tesoro de escritos alquímicos de Newton, aduciendo su “escasísimo interés”.                            Páx. 125

Es de suponer que su equipaje -que incluía los centenares de volúmenes de su biblioteca- partió rumbo a la capital antes que él, en uno de los carros de carga que bajaban regularmente por la carretera de Londres.      Páx 162

Newton y el falsificador; Thomas Levenson. Alba Editorial, 2011.

Aportado por JMV

domingo, 12 de noviembre de 2017

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"..., y el pequeño piso que Don Marx compartía con la tía Mildred en la Perry Estret de Greenwich Village estaba lleno de libros, más de los que Ferguson había visto en un lugar distinto de una biblioteca o un librería, libros por todas partes, en estantería alineadas en las paredes de las tres habitaciones, amontonados en mesas, sillas y encima de los armarios, y no solo estaba hechizado Ferguson por aquel fantástico desorden, sino que el mero hecho de que existiera un apartamento así servía para demostrar que en este mundo había otras formas de vivir diferentes de la que el conocía, porque la de sus padres no era la única." páxina 107

"El nivel económico de la familia había descendido un poco, pero ¿quien en su sano juicio perdería el sueño por apretarse un poco el cinturón? Un libro de la biblioteca pública era el mismo que se compraba en la librería, el tenis seguía siendo el mismo deporte ya se jugara en las pistas municipales o en un club privado, y los bistecs y las hamburguesas procedían de la misma vaca,..." páxina 128

"Un año antes de eso, el clan Adler había vivido su primer divorcio, la inexplicable ruptura de la tía Mildred y el tío Paul, que siempre habían parecido hechos el uno para el otro, una pareja de parlanchines ratones de biblioteca que llevaban nueve años casados sin aparentes conflictos ni traiciones y de pronto lo daban todo por terminado, la tía Mildred se mudaba a California para incorporarse al Departamento de Ingles de Stanford y el tío Paul ya no eratío de Ferguson." páxina 239

"Ya conocía el campus, que siempre le recordaba una falsa ciudad romana, con las dos enormes bibliotecas enfrentadas en medio del pequeño recinto, Butler y Low, descomunales estructuras de granito en estilo clásico, elefantes dominando los edificios de ladrillo menos voluminosos de su entorno, y una vez que encontró el camino de Hamilton Hall, subió las escaleras hasta el cuarto piso y llamó a una puerta." páxina 547

"..., su madre le contó la historia de la grandiosa aventura que elle misma vivió durante los meses anteriores a su nacimiento, confinada en la cama sin otra cosa que hacer que leer un montón de magníficos libros recomendados por Mildred, docenas de obras que Staley había sacado de la biblioteca para ella y en las que aún hoy seguía pensando, muchas de ellas bien recordadas al cabo de tantos años,, y como Ferguson no se acordaba de haberla visto con libros en la mano salvo unas cuantas novelas de misterio y algún que otro volumen sobre arte y fotografía, se conmovió ante la imagen de su joven y futura madre tumbada todo el día en el antiguo apartamento de Newark con novelas apoyadas en el vientre cada vez más abultado, con su propio nonato conformando la protuberancia bajo su piel, y si, dijo su madre, sontiendo cálidamente ante el recuerdo de aquella época de tanto tiempo atras, ¿como no iban a encantarte los libros después de todos los que me leí cuando estaba embarazada de ti?." páxina 576

"..., uno de ellos (Ferguson o howard) se dedicaría a leer-escribir-pensar-estudiar-dibujar en la habitación mientras el otro lo hacía en la sala común, Ferguson y Howard harían turnos para ir a la biblioteca mientras el otro se quedaría en la habitación." páxina 653

"Otoño de 1966. Después de asistir a más de una docena de reuniones de SDS, de participar en una huelga de hambre de tres dían en la escalinata de la Low Library a principios de noviembre para protestar por la matanza de Vietnan, después de tratar de exponer sus opiniones en numerosas conversaciones con sus camaradas en el West End, el Hungarian Pastry Shop y el College Inn, Amy empezaba a desilusionarse." páxina 683

"..., cada número de Cajiers du Cinéma de la primera a la última página, sentado en la biblioteca del British Council leyendo Sight & Sound, esperando a que le llegaran de Mueva York los números de su suscripción a Film Culture y Film Comment, y luego, después de leer pro la mañana de ocho y media a doce,..." páxina 744

 

4 3 2 1 de Paul Auster, Seix Barral, 2017. Aportado por Anxo