pax 63
En el fondo, se sintió aliviado de que ella no dijera nada más sobre su conversación con Weramunda, y apenas sorprendido de que hubiera ido a la biblioteca de la embajada de Gran Bretaña, [...]
pax 65
Ella guardó silencio y él deslizó la vista a lo largo de los anaqueles de la biblioteca entre las ventanas, el único espacio libre de muebles y marcos en beneficio de los libros.
pax 211
En el interior del edificio principal, dos monjes japoneses iban y venían por los anaqueles de la biblioteca. Nosotros nos habíamos instalado oficialmente en el exterior, sin ponernos de acuerdo, bajo las buganvillas resecas del viejo jardín sin encanto, junto al estanque sin lotos.
MICHEL GRISOLIA; Los jardines del tigre. Editorial Diagonal del Grup 62. 2001
Aportado por JMV

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