miércoles, 7 de agosto de 2019

El funeral de Lolita

Cada vez que pasaba por allí con el autobús, Fernanda imaginaba la reforma: los sillones de cuero rosa, una gran pared de espejos, la salita de espera con una biblioteca llena de revistas de moda, un hilo musical con vallenatos… páx. 22

No fue a la biblioteca a devolver la pila de libros que había acumulado en la mesilla. Durante semanas se quedó ahí, encerrada en su habitación, leyendo mientras Antonia lo empaquetaba todo y el abuelo Paco ponía la casa en venta. Páx. 25

Al empezar la universidad, sacó todo su dinero del banco y lo repartió en pequeños sobres que iba incrustando en la página setenta y cinco de los libros de su también pequeña biblioteca. Si era austera, si todo iba según lo planeado, aquel sueldo le podría durar hasta más de dos treinta.  Pax. 62

-Pues ven aquí, déjame que te enseñe un adelanto de lo que te voy a hacer este fin de semana.
-Ahora no, tengo que ir a clase de inglés.
-Eso será si consigues escapar.
Roberto empezó a desabrocharle el vaquero.
-No en serio. Llego tarde.
La empujó todavía más contra la biblioteca. Le bajó el pantalón hasta la mitad de los muslos y ella intentó subírselo de nuevo.
-Ahora te aguantas.
-Roberto. No quiero.
Él tiró hacia debajo de unas bragas de color naranja pñalido, en las que las palabras “be cute” se habían descolorido.
-No, Roberto, por favor.
-Hazme caso – ordenó él mientras introducía dos dedos en su sexo-. Esto te va a encantar. Y sólo es el principio. Páx. 107

He ido a la biblioteca y he traido estos libros:
-Corazón tan blanco, de Javier Marias.
-La destrucción o el amor, de Vicente Aleixandre.
-Estupor y temblores, de Amélie Nothomb.
-Un temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud.
“Se querían, sabedlo", escribió Vicente Aleixandre.
Estoy destrozada. Este libro me ha dejado partida en dos. Quiero saber si él lo ha leído. Quiero que me lo lea y que me folle después. “Se querían, sufrían por la luz, labios azules en la madrugada.”pax. 119

Después de una discusión larguísima he convencido a mi padre de que me diera el dinero que nos mandó la abuela. Cincuenta euros sólo para mí. He comprado:
-Una camiseta de rayas negras y amarillas.
-Un libro de Nothomb que no está en la biblioteca. Páx 123

Y en una copia de la biblioteca del instituto del Romancero gitano ha subrayado a lápiz muy flojito todas las veces en las que su autor menciona las palabras “noche”, “cuchillo” o el nombre de una flor. Páx. 125

He ido a la biblioteca y he encontrado Viaje al fin de la noche, de Louis Ferdinand Céline. He empezado a leerlo y me he dado cuenta de que olía muy bien. ¿Quién lo habría leído antes para dejar este aroma en sus páginas?¿Uno se puede enamorar de una persona por cómo huelen sus libros? Creo que si. Aunque a él ya no pueda amarle, todas las noches huelo Lolita. Páx. 129

Echó un vistazo a la biblioteca, y optó por dejar la novela en la balda más alta, entre dos lomos gruesos de Philip Roth. Siguió husmeando entre los estantes y dio con la poesía completa de Raúl Zurita. Páx. 185

El funeral de Lolita de Luna Miguel. Lumen, 1ª ed. 2018. Aportado por Lola

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