"Así pues, leía; caminaba hacia la pequeña biblioteca, al extremo del cobertizo, no lejos del rincón sombreado donde lo había visto enseñando los dientes la primera vez; si encontraba a su hermano, se erizaban como gatos, sin moverse, pérfidos y violentamente sordos para el mundo; después seguían su camino o una vez más se agarraban, amorosamente se daban de tortazos".
Pierre Michon, Vidas minúsculas, Anagrama, Barcelona, 2016 (4ª edición), p. 88. Aportado por U-topía

No hay comentarios:
Publicar un comentario