Ya no había más sangre, pero en el salón situado delante de la biblioteca vieron la coronilla de alguien sentado en el sofá que había en medio de la habitación. Era el cráneo con pelo de alambre del abogado Cantos, [...]
[...]
[...] al abogado Cantos le habían disparado en los pies, el derecho tenía algunos agujeros en las babuchas y al izquierdo le faltaban la babucha y varios dedos, cuando en la biblioteca volvieron a oír un ruido.
pax 258
-[...] Yo no sabía lo que había ocurrido, pero olí la sangre y la muerte, sargento Vera. El Marqués y el abogado Cantos se quedaron en el salón principal, escuchando, pero yo me fui a la biblioteca.
pax 259
-[...] Yo me había escondido allí, donde ustedes me vieron, en el hueco de las tablas que el propio Marqués me había enseñado había unos meses. Oí sus pasos por la puerta de la biblioteca, estaban muy nerviosos. [...]
pax 273
Buscaron al cura, que había desaparecido no se sabía cómo, quizá escondido en la biblioteca, detrás de unas tablas huecas que allí había, después mataron al abogado, a sangre fría.
ANTONIO SOLER; El nombre que ahora digo. Espasa Calpe S.A. 1999
Aportado por JMV

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