miércoles, 28 de enero de 2015

La traición de Roma

"Sólo quedaban los grandes monumentos de tiempos mejores como el enorme faro de Alejandría o su magnífica biblioteca, pero más allá de la capital ni se veía la luz del faro ni se entendía el interés de aquellos centenares de miles de rollos de papiro acumulados en inmensas salas de piedra junto a la desembocadura del Nilo."  (páx 592)
"-¡La Biblioteca de Alejandría...! -A la reina la costaba hablar; estaba sin resuello al haber ascendido corriendo por toda la infinita escalinata que conducía hasta aquel mirador, pero la tragedia era tal que encontró aire que emergía desde lo más profundo de sus entrañas-. ¡Por Osiris, La Biblioteca de Alejandría está en llamas!  (páx 791)
"-¡Al suelo, al suelo!¡Arrastraos si hace falta, pero entrad, malditos, entrad! -El bibliotecario aullaba sus órdenes y un par de grupos de asistentes se introdujo en el Museo, pero el resto, aterrorizado y tosiendo, se alejó de la puerta-. ¡Malditos cobardes, malditos seáis todos! -exclamó el bibliotecario y, sin dudarlo más, entró a gatas en el Museo de la Biblioteca de Alejandría repleto de humo."   (páx 795)
"-En la confusión te he olvidado... buen romano - dice entre dientes el bibliotecario al percatarse de su error, ofuscado como había estado en salvar a Aristóteles. La mano del bibliotecario pierde fuerza y se abre y el rollo de Las memorias de Publio Cornelio Escipión rueda por el suelo alejándose del hombre que había intentado salvarlo y, al girar sobre sí mismo, el rollo se aleja en parte desplegando su contenido de palabras, historia y sentimientos."   (páx 799)
La traición de Roma; Santiago Posteguillo. Ediciones B.Aportados por JMV.

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