Mostrando entradas con la etiqueta Rachel Cusk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rachel Cusk. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de marzo de 2020

A contraluz

La habían visto por todas partes, corriendo por el parque y en el centro comercial, pasando por la lavandería y donde el dentista, por la peluquería, por el banco, por la escuela: había echado a correr hacia todos los lugares a los que yo la había llevado, a casa de mis amigos y a casa del profesor de piano, a la piscina y a la biblioteca, al parque y a las canchas de tenis, y allí por donde pasaba, los que la veían cogían el teléfono y me llamaban para decirme que la habían visto. Muchos habían intentado atraparla; algunos habían echado a correr detrás de ella, y el limpiacristales la había perseguido con su camioneta, pero nadie había podido alcanzarla. Pág. 194

Desafortunadamente, mi amante es un hombre poco ordenado, un filósofo que deja libros y papeles por todas partes, y aunque a mi apartamento no le falta belleza, debe vestirse de un modo determinado para lucir en todo su esplendor. Todo está pintado de amarillo, el color de la alegría y del sol, pero también, como dice mi amante, el color de la locura; por eso necesita salir a menudo a la azotea, donde, de pie, se concentra en el azul cerebral del cielo. Mientras está fuera, siento que la felicidad regresa y comienzo a recoger sus libros, algunos de los cuales son tan pesados que apenas logro levantarlos con las dos manos. Después de mucho pelear, le he cedido dos estantes de mi biblioteca, y él, muy atento, ha escogido los que están más abajo, aunque sé que hubiera preferido los de arriba. Pág. 196

A contraluz. Rachel Cusk. 2016, Libros del Asteroide S. L .U. Aportado por Lola

martes, 26 de junio de 2018

Tránsito

La casa tenía ventanas enormes, continuó, que iban del techo al suelo. En todas las habitaciones -incluso en el baño- el bosque era tan visible que casi tenías la sensación de vivir al aire libre. Había pasado mucho tiempo pensando en la casa y diseñandola. Había sacado libros de arquitectura moderna de la biblioteca del pueblo y los había estudiado. Me gustaría ser arquitecto, añadió, pero... se encogió de hombros con resignación. Pág. 155-156

Lo que pasa -continuó, acercándose más- es que Susie era muy organizada. Lo consultaba todo en libros. Tenían una buena biblioteca. Cada vez que un niño hacía algo, había que esperar a que fuera a consultarlo. Esos libros -añadió- eran una cosa bastante victoriana. Pág. 198

Tránsito. Rachel Cusk. Libros del Asteroide S. L.U., 2017. Aportado por Lola