Sin embargo, mientras escuchaba su colección de discos, leía los libros de su biblioteca, dormía en su cama, cocinaba en su cocina y salía y entraba de su estudio, empecé a sentir curiosidad, a interesarme por él.
...
Un día, antes de ir a dar mis clases de pintura, aproveché para pasar por la biblioteca de Odawara y buscar algún libro sobre él o sobre su obra. Había 3 majestuosos volúmenes dedicados a él.
...
Me senté a una mesa de la biblioteca y me pasé un buen rato observando aquellas obras. ¿Qué faltaba? No lograba identificarlo, pero sí era consciente de que aquellos cuadros de juventud no aportaban gran cosa.
Páxinas 80 e 81
-No, nada especial, pero ahora vivo en esta casa y noto su presencia en todos los rincones, su sombra. He leído sobre él en algunos libros de la biblioteca.
-¿Su sombra?. Páxina 93
Había libros de todos los tamaños, no quedaba ni un solo hueco libre. Para alcanzar los más altos, tenía una banqueta de madera y se notaba que todos ellos habían pasado realmente por las manos de alguien. Era evidente que se trataba de la biblioteca de un lector entusiasta. No estaba pensada en absoluto con fines decorativos. Páxina 370
La muerte del comendador. libro 1 de Haruki Murakami, editado por Tusquets no 2018. Aportado por Anxo
Neste blogue búscanse e amósanse parágrafos de obras literarias (novela, poesía, teatro, relato curto...) nas que aparece a palabra BIBLIOTECA. Para que o blogue funcione cómpre a colaboración d@s lector@s. Se eres lector@ e queres colaborar, cando atopes a palabra biblioteca nalgunha novela, poema, ou texto teatral que esteas a ler manda un email ao enderezo anacosconbiblioteca@gmail.com co texto que inclua a palabra e indica título do libro, autor, editorial, ano edición, páxina e o teu nome.
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viernes, 14 de diciembre de 2018
sábado, 30 de julio de 2016
El elefante desaparece
"Sin embargo, cuando me voy al sofá para reanudar la lectura de la novela de Len Deighton que he sacado de la biblioteca, un simple vistazo con el rabillo del ojo al teléfono basta para que mi mente se disperse. ¿Que clase de sentimientos son esos que necesitan diez minutos para ponerse de acuerdo?¿Se puede hacer algo así en diez minutos?." páxina 13
"Me he acostumbrado a una vida sin libros sin ser consciente de ello. Qué extraño, ahora que lo pienso. Desde niña leer era el centro de mi vida. A partir de primaria, me leí todos los libros de la biblioteca y casi toda mi paga desaparecía en libros." páxina 97
Haruki Murakami. El elefante desaparece. Tusquets, 2016. Aportado por Anxo
"Me he acostumbrado a una vida sin libros sin ser consciente de ello. Qué extraño, ahora que lo pienso. Desde niña leer era el centro de mi vida. A partir de primaria, me leí todos los libros de la biblioteca y casi toda mi paga desaparecía en libros." páxina 97
Haruki Murakami. El elefante desaparece. Tusquets, 2016. Aportado por Anxo
lunes, 20 de julio de 2015
Hombres sin mujeres
"Se lo expliqué: si cuando me preguntan de dónde soy digo que de Ashiya, todo el mundo imagina que provengo de una familia rica. Pero es que en Ashiya hay de todo. Mi familia no es especialmente rica. Mi padre trabaja en una empresa farmacéutica y mi madre es bibliotecaria. Tenemos una casa pequeña y un Toyota Corolla color crema. Por eso decidí que, cuando me preguntasen de dónde era, respondería: "De cerca de Kobe", para no inducir a perjuicios innecesarios." páx 58.
Hombres sin mujeres, Haruki Murakami; Tusquets editores. Aportado por JMV
sábado, 25 de abril de 2015
Sputnik, mi amor
“Sumire y yo nos parecíamos mucho. Ambos devorábamos libros con la misma naturalidad que respirábamos. Cuando teníamos un momento libre, nos sentábamos en un lugar tranquilo y volvíamos interminablemente una página tras otra. Novelas japonesas, novelas extranjeras, obras nuevas, clásicos, libros de vanguardia, best sellers, leíamos cualquier cosa que nos provocara excitación intelectual. Éramos asiduos de las bibliotecas y podíamos pasarnos todo el día entretenidos husmeando por las librerías de viejo de Kanda. No había conocido a nadie, aparte de mí mismo, que leyera con tanta pasión, con tanta profundidad y diversidad, y creo que a Sumire le ocurría lo mismo.” pp. 19-20
Sputnik, mi amor, Haruki Murakami. Maxi Tusquets Editores, 13ª edición, 2014. Aportado por Transi Villar
domingo, 1 de febrero de 2015
Los años de peregrinación del chico sin color (3)
“Pero una mañana, diez días después de que se despidieran delante de la biblioteca, Haida apareció por la piscina de la universidad. Cuando Tsukuru se disponía a girar para nadar su enésimo largo, alguien le tocó el dorso de la mano derecha en el momento en el momento en que está alcanzaba la pared de la piscina.” p.113
“Tsukuru regresó a Tokio embargado por una frustración que no se explicaba. Y seguía sin noticias de Haida. No se lo encontraba en la piscina ni en la biblioteca.”p.119
Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami,1ª edición en colección Maxi, 2014. Aportado por Transi Villar
(Esta é a 3ª entrada con anacos deste libro)
jueves, 4 de diciembre de 2014
La biblioteca secreta
"La biblioteca estaba mucho más silenciosa que de constumbre.
Yo llevaba, aquel día, unso zapatos de piel nuevos que, al pisar el linóleo de color gris, dejaban escapar uns crujidos duros y secos. No sé por qué, pero no parecía que aquellos zapatos fueran míos. Cuando te pones unos zapatos de piel nuevos, tardas un tiempo en familiarizarte con el sonido de tus propios pies."
páxina 7: "Bajé una larga escalera, giré a la derecha, avancé por un pasillo oscuro y efectivamente, encontré una puerta dode figuraba una placa gris con el número 107. Había estado muchas veces en la biblioteca, pero esa era la primera noticia de que tuviera sótano." (páxina 5)
Me sentía sumamente incómodo. A decir verdad, no es que tuviera gran interés por la recaudación de impuestos en el Imperio Otomano. Es que al volver de la escuela se me había ocurrido de pronto, a raíz de no sé qué:"Ahora que lo pienso, ¿cómo harían para recaudar los impuestos en el Imperio Otomano?", Y a mi, desde pequeño, me han enseñado que, en cuanto haya algo que no sepa, debo correr a consultarlo en la biblioteca." (páxina 10)
"-¡Eh! -gritó el anciano a mis espaldas-. ¡Espera un momento! Ninguno de esos tres libros pueden salir de la biblioteca.
4
Efectivamente, en el dorso de cada uno de los libros había pegada una etiqueta roja que prohibía el préstamo.
-Quien dese consultarlos, debe hacerlo en el cuarto del fondo.
Miré el reloj de pulsera. Eran las cinco y veinte.
-Pero es que la biblioteca está a punto de cerrar y, además, si no vuelvo a casa antes de la hora de la cena mi madre sepreocupará." (páxinas 11 -13)
"Yo estaba estupefacto. ¿Cómo era posible que en los sótanos de la biblioteca municipal municipal existiera un laberinto tan enorme? La biblioteca municipal siempre pasaba estrecheces debido a la falta de presupuesto: era inconcebible que pudiera construir siquiera un laberinto diminuto. Pensé e interrogar al anciano sobre aquel punto. pero tenía miedo de que me regañara, así que desistí" (páxina 14)
"Me senté en la cama con la cabeza entre las manos. ¿Por qué tenía que sucederme aquello a mi? Lo único que había hecho yo era ir a la biblioteca a pedir unos libros prestados.
-No te desanimes tanto -me dijo el hombre-oveja en tono consolador-. Ahora te traeré la cena. Si tomas algo caliente, te animarás otra vez.
-Oye, señor hombre-oveja -dije-. ¿Y por qué va el abuelo a sorberme los sesos?
-Es que por lo visto, los sesos repletos de conocimientos son deliciosos. Son más blanditos, Aunque también los hay grumosos.
-Por eso quiere sorbérmelos después de que haya estado un mes atiborrándome de conocimientos, ¿verdad?
-Exacto.
-Eso es horrible -dije-. Bueno, para quien se va a quedar sin sesos, claro.
-¡Pero si eso lo hacen en todas las bibliotecas! En mayor o menor medida.
Oirle decir aquello me dejó atónito.
-¿Que lo hacen en todas las bibliotecas?
"Aquella era la habitación donde había visto al anciano por primera vez. La habitación número 107, en el sótano de la biblioteca. El anciano se encontraba detrás del escritorio, con los ojos clavados en mí." (páxina 57)
"En la biblioteca, aún de mañana temprano, no se veía un alma. Cruzamos el vestíbulo, abrimos una ventana de la sala de lectura desde el interior y salimos casi rodando. Corrimos hacia el parque hasta perder el aliento y, una vez allí, nos arrojamos los dos sobre el cesped, boca arriba. Cerramos los ojos, jadeando. Permanecí bastante tiempo con los ojos cerrados." (páxina 59)
"A partir de aquel día no volví a poner los pies en la biblioteca municipal. Tal vez hubiera debido dirigirme a un cargo importante de la biblioteca, contarle mis experiencias y avisarlo que, en sus profundidades, había una habitación parecida a una mazmorra. De lo contrario era posible que, algún día, otro niño corriera la misma suerte que yo. Pero solo con ver el edificio de la biblioteca bañado por el sol del crepúsculo, me quedaba paralizado." (páxina 61-63)
"El martes de la semana pasada, mi madre murió. Por la mañana, a ccausa de una enfermedad de origen desconocido, en silencio, como si se extinguiera. Hubo un modesto funeral y, después, yo me quedé completamente solo. No estaba mi madre. No estaba el estornino. No estaba el hombre-oveja. No estaba la muchacha. Ahora, en la oscuridad de las dos de la madrugada, en soledad, pienso en el sótano de aquella biblioteca. Al estar completamente solo, las tinieblas se hacen muy densas. Como en una noche de luna nueva." (páxina 63)
"En la biblioteca, aún de mañana temprano, no se veía un alma. Cruzamos el vestíbulo, abrimos una ventana de la sala de lectura desde el interior y salimos casi rodando. Corrimos hacia el parque hasta perder el aliento y, una vez allí, nos arrojamos los dos sobre el cesped, boca arriba. Cerramos los ojos, jadeando. Permanecí bastante tiempo con los ojos cerrados." (páxina 59)
"A partir de aquel día no volví a poner los pies en la biblioteca municipal. Tal vez hubiera debido dirigirme a un cargo importante de la biblioteca, contarle mis experiencias y avisarlo que, en sus profundidades, había una habitación parecida a una mazmorra. De lo contrario era posible que, algún día, otro niño corriera la misma suerte que yo. Pero solo con ver el edificio de la biblioteca bañado por el sol del crepúsculo, me quedaba paralizado." (páxina 61-63)
"El martes de la semana pasada, mi madre murió. Por la mañana, a ccausa de una enfermedad de origen desconocido, en silencio, como si se extinguiera. Hubo un modesto funeral y, después, yo me quedé completamente solo. No estaba mi madre. No estaba el estornino. No estaba el hombre-oveja. No estaba la muchacha. Ahora, en la oscuridad de las dos de la madrugada, en soledad, pienso en el sótano de aquella biblioteca. Al estar completamente solo, las tinieblas se hacen muy densas. Como en una noche de luna nueva." (páxina 63)
La biblioteca secreta de Haruki Murakami, con ilustracións de Kat Menschik, publicado por libros del Zorro Rojo no 2014. Aportado por Anxo.
miércoles, 13 de agosto de 2014
Baila, baila, baila
"Tambien recabo mi propia información. Existen bibliotecas especializadas en viajes, y otras que están suscritas a periódícos y publicaciones locales. A partir de ese material ingente, selecciono los restaurantes que parecen interesantes." (páxina35).
"En el tren hacia Sapporo me eche una siesta de unos treinta minutos y leí la biografía de Jack London que me había comprado en una librería cercana a la estación de Hakodate. Comparada con la azarosa vida de Jack London, mi vida era apacible como la de una ardilla que, encaramada en lo alto de un nogal, hiberna con una nuez por almohada en espera de la primavera. Al menos así me lo pareció durante un tiempo. ¿Quien leería sobre la sosegada y poco agitada vida y muerte de un empleado de la Biblioteca Municipal de Kawasaki? En definitiva: lo que buscamos es una compensación de lo que no tenemos" (páxina 39).
"A continuación tomé un taxi y fuí a una biblioteca. Le pedí al taxista que me llevase a la más grande de Sapporo. Allí busqué los viejos números de la revista que la chica me había indicado. Encontré el artículo sobre el Dolphin Hotel en el número del 20 de octubre. Lo fotocopié, entré en una cafetería cercana y, tras pedir un café, empecé a leerlo." (páxina 76).
“A la mañana siguiente, tras desayunar en Dunkin· Donuts, me fuí a la biblioteca y hojee los periódicos de los últimos quince días. Pretendía saber si se habían producido novedades en la investigación del asesinato de Mei.” (páxina 329).
“Esperé que sucediera algo, siempre intentando no alterar mi ritmo de vida. Unas cuantas veces por semana iba a la piscina y nadaba hasta quedar exhausto, hacía la compra, me preparaba la comida y de noche leía libros que tomaba prestados de la biblioteca mientras escuchaba música.
En la biblioteca se me ocurrió consultar la hemeroteca para saber algo más sobre los asesinatos que habían tenido lugar en los últimos meses.” (páxina 383).
“A la mañana siguiente, tras desayunar en Dunkin· Donuts, me fuí a la biblioteca y hojee los periódicos de los últimos quince días. Pretendía saber si se habían producido novedades en la investigación del asesinato de Mei.” (páxina 329).
“Esperé que sucediera algo, siempre intentando no alterar mi ritmo de vida. Unas cuantas veces por semana iba a la piscina y nadaba hasta quedar exhausto, hacía la compra, me preparaba la comida y de noche leía libros que tomaba prestados de la biblioteca mientras escuchaba música.
En la biblioteca se me ocurrió consultar la hemeroteca para saber algo más sobre los asesinatos que habían tenido lugar en los últimos meses.” (páxina 383).
Baila, baila, baila de Haruki Murakami, editado por Maxi Tusquets no 2013, Aportados por Anxo
sábado, 12 de julio de 2014
Los años de peregrinación del chico sin color (2)
"Salieron del gimnasio y caminaron juntos hasta la biblioteca. Apenas cruzaron unas palabras, pero eso no era raro. Haida le dijo que quería hacer alguna pesquisa en la biblioteca. Eso tampoco era raro: a Haida le encantaba "hacer pesquisas" en la biblioteca. Por lo general, signficaba que quería estar un rato solo. "Yo me iré a casa a hacer la colada", le comentó Tsukuru.
Al llegar delante de la biblioteca, se despidieron con un simple gesto de la mano."
"Los años de peregrinación del chico sin color", de Haruki Murakami. Ed. Tusquets, 2013. Pax 111. Aportado por Sfer.
(Deste libro é o segundo anaco con biblioteca, como foron aportados por distintas persoas vai noutra entrada distinta)
(Deste libro é o segundo anaco con biblioteca, como foron aportados por distintas persoas vai noutra entrada distinta)
miércoles, 9 de abril de 2014
Kafka en la orilla
"El día de mi decimoquinto cumpleaños me escapé de casa, me marché a una ciudad desconocida y empecé a vivir en un rincón de una pequeña biblioteca."
"Kafka en la orilla" de Haruki Murakami, editado por Círculo de lectores no 2007, páxina 10.
Anaco aportado por Anxo
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"Kafka en la orilla" de Haruki Murakami, editado por Círculo de lectores no 2007, páxina 10.
Anaco aportado por Anxo
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Boto en falta a portada en galego, cal portada é a túa preferida?
miércoles, 2 de abril de 2014
Los años de peregrinación del chico sin color

"Haida no tenía hermanos. Desde pequeño había tenido pocos amigos y le gustaban los perros y la música. Como en la residencia en la que vivía no podía escuchar música a sus anchas (y mucho menos tener perros), solía llevarse varios cedés a casa de Tsukuro para escucharlos allí. La mayoría los había tomado prestados de la biblioteca de la universidad. Otras veces llevaba viejos elepés. En el piso de Tsukuro había una cadena estéreo bastante buena; su hermana había dejado sólo algunos discos de Barry Manilow y de los Pet Shop Boys, de modo que Tsukuru apenas había usado el tocadiscos."
Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami, editado por Tusquets no 2013, páxina 61.
Anaco aportado por Anxo
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