Una historia encantadora, el modo en que usted y la niña se conocieron en la biblioteca del barco con la facilidad que permiten las costumbres del mar y todo lo que siguió a continuación...
Eliza sonrió con modestia, sin hacer ningun comentario.
Allí estaban, acercándose por la cubierta, el irlandés barbudo con el pelo rojo muy corto llevando de la mano a la niña. Nan llevaba un rosario de cuentas de vidrio y un ramo de flores de papel que debía de haber hecho ella, con la pintura todavía húmeda. Pág. 422
El prodigio. Emma Donoghue. Ediciones B.S.A., 2017. Aportado por Lola
