Trataba de cruzarse con ella deambulando por los pasillos de la escuela de Missia Alcina, soliviantado por su imagen, acechándola en cada pupitre de la biblioteca, en cada escalinata de piedra, pero no le quedó más remedio que encontrarla solo en la huella embriagadora que aparecía en sus sueños.
páx 69
[...] y mil historias de conmovedora belleza más, tan barrocas e inverosímiles que Antonio hubiese querido construir una biblioteca en medio de la estación para poder conservarlas todas.
páx 204
Antonio imaginó entonces el esplendor de un campus lleno de estudiantes, bibliotecas que llenaran los pasillos del antiguo aeródromo, aulas magnas en lugar de los espacios de circulación aérea, y aquella idea insólita suscitó tal entusiasmo, tal agitación íntima, que esa misma noche tuvo un sueño premonitorio.
páx 252
Se instaló en la habitación contigua a la de los espejos, la misma en la que Pedro Clavel colgó su su hamaca una noche, y montó allí su biblioteca francesa, que mandó traer en un buque.
MIGUEL BONNEFOY; El sueño del jaguar. Libros del Asteroide. 2025
Aportado por JMV

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