De niño escogía de la biblioteca solo los libros escritos en primera persona, porque sabía que en ellos el protagonista no iba a morir. Bueno, pues este libro está escrito en primera persona a pesar de que su verdadero protagonista muere. Pax. 12
De repente el invierno se ha convertido en una estación mortal. O quizá uno ve aquello en lo que piensa. Se ha ido una amiga y escritora, Joan Acocella. Fuimos vecinos de cubículo como becarios de la Biblioteca Pública de Nueva York, no olvidaré cómo extendía una alfombrilla con toda la calma y se echaba una siestecita en su pequeño despacho Pax. 83 e 84
Una vez le pregunté a mi madre y a mi padre si éramos pobres. Acabábamos de volver de casa de unos amigos de mis padres, sus hijos y nosotros éramos compañeros de clase. Vivían en un apartamento propio, tenían unos enormes sillones mullidos, en las estanterías de cristal de la biblioteca había un souvenir en forma de góndola veneciana y delante de ella, una postal de esas que cambiaban la imagen dependiendo de cómo la miraras. Mi compañera de clase guardaba bolígrafos en una lata de Coca-Cola vacía y su goma de borrar olía a fresa.No tener nada se volvía vergonzoso sobre todo en comparación con alguien que tenía algo. Pax. 196
Gospodínov, G. (2025). El jardinero y la muerte. Impedimenta.
Aportado por Anxo

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